martes, 17 de febrero de 2009

Un viaje a través del espejo.



Todo ocurrió el 10 de octubre del 2006. Me desperté a las 9 de la mañana desayune galletas con leche y me vestí, minutos después fui al cuarto de baño me estaba mirando en el espejo y no reflejaba mi imagen, sino una cosa muy extraña. Se veía como una ventana hacia otro cuarto me asuste muchísimo y fui a mirarme en el espejo de mi cuarto y también aparecía lo mismo. Me fui a dormir otra vez, me desperté a las 11.15 me fui a mirarme en el espejo del baño lo toque y pase a otro mundo muy diferente era todo un paraíso muy bonito, me convertí en una princesa. Pero yo no quería ese mundo era muy superficial, no me gustaba estar de princesa, además el paraíso estaba muy solitario, entonces no quería estar allí, y me preguntaba-¿Por qué me había pasado eso? Si tan solo había tocado el espejo, y no sabia como volver al mundo real. Por que no había espejos para ver si ocurría lo mismo.
Estaba muy angustiada por todo. Pasados unos días sin solución de volver. Le estaba dando vueltas a la cabeza, Que era de mi madre y de mis estudios. Pero me tuvo que acostumbrar, empecé a dar vueltas por el dichoso paraíso por que no me quedaba de otra. Ya estaba oscureciendo me senté en una plaza y como a las dos horas me llego un chico -preguntándome que hacia yo ahí tan triste- pues le conté mi historia y no me creía por que decía que era imposible, ya pasados unos minutos me dijo que donde pensaba dormir y pues yo le conteste que en la misma plaza por que no tenia lugar donde quedarme, pues el muy caballeroso me invito a su casa, y mientras íbamos de camino le pregunte como se llamaba y me dijo que su nombre era Alberto, la verdad que era muy guapo. Cuando llegamos a su casa me sorprendí mucho era un magnifico castillo. Me llevo hasta la habitación donde iba a dormir.
Al día siguiente me despertó, fuimos a la casa de su madre me la presentó y estuvimos charlando, era muy simpática y cariños, nos invito a almorzar. Después nos fuimos a su casa, nada mas llegar me invito a dar un paseo por su maravilloso jardín, pasados unos minutos me agarro de la mano y me dijo -Que me quería- me quede muy asombrada y a la vez contenta porque a mi también me gustaba, aunque no me atreví a decírselo.

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