
Volvía el caballero de la batalla. Había llevado seiscientos soldados y solo habían regresado doscientos. La princesa estaba esperando a que llegara su amor. Los familiares de los soldados esperaban su llegada, pero no llegaron todos. La princesa estaba en el balcón, observando a su soldado.
Llegó la noche y el soldado apareció por el balcón, miró por la ventanilla de la puerta y vio que estaba el prometido de la princesa. Esperó, cuando se fue, entró. La princesa se alegró de verlo porque había esperado mucho. El soldado, Manuel, le preguntó a la princesa, Antonieta, que cuándo le iba a decir a sus padres que no se casaba con Mateo, su prometido.
De pronto tocaron la puerta, Manuel se escondió debajo de la cama. Era la sirvienta, le había traído la cena. Manuel tenía hambre y comió un poco de la cena de Antonieta.
Llegó el padre de Antonieta, Anthony, entró sin tocar y pilló a Manuel, Antonieta se sorprendió y fingió estar peleando con Manuel por una joya. Anthony no la creyó y la iba a echar del castillo, pero Manuel discutió con Anthony para que no echara a Antonieta. Manuel fue a prisión pero Antonieta lo sacó sobornando a uno de los guardias. Manuel estuvo seis meses encerrado, pues era el tiempo que tenía que estar en prisión.
Después de seis meses, Manuel decidió salir, había quedado con Antonieta, en el bosque que había a un par de metros de su casa. Estaban planeando escaparse. Antonieta le tenía que decir a sus padres que no se iba a casar con Mateo y escaparse. Al llegar al castillo, Anthony le dijo a Antonieta que ya sabía lo que le iba a decir, pues le había puesto un vigilante. Antonieta quiso escapar pero no pudo porque detrás tenía a su vigilante.
Llegaron tiempos de guerra, los soldados se tenían que ir pero tenían que llegar los soldados que habían enviado de un país cercano y amigo del rey. Llegaron a las pocas horas y salieron en sus caballos rumbo a la ciudad enemiga. Tardaron unas pocas semanas en llegar.
Nada más llegar, empezó la batalla. Tardaron dos horas en derrotar a los mongoles. Habían conquistado Mongolia. Construyeron un pequeño castillo en tres meses. Era para Antonieta, Anthony había decidido casarla con Mateo.
En una semana llegaron los soldados, Antonieta estaba en la ventana de su cuarto, buscó a Manuel pero no lo encontró, lo habían matado. Pronto llegaría el día de la boda de Antonieta con Mateo y le estaban haciendo el vestido. Cada semana tenían que hacerlo más estrecho porque Antonieta apenas comía y cada vez estaba más delgada.
Llegó el día de la boda y en una hora tenían que hacerle un cinturón para que le quedara bien el vestido. Al terminar la ceremonia, Antonieta se las apañó para meter veneno en la copa de su recién esposo, pero Mateo se dio cuenta y no se bebió el vino.
Antonieta se estaba volviendo loca, no podía olvidar a Manuel y no soportaba a Mateo. El castillo que habían construido para Antonieta y Mateo, iba a ser solo para Antonieta porque había matado a Mateo y su locura cada vez iba a más. Odiaba a su padre pero no podía hacer nada, la tenían vigilada. Antonieta empezó a pensar, decidió relajarse para que le bajaran la guardia. Todo pasó como ella pensaba. Cuando le bajaron la guardia, ella aprovechó y se escapó. Salió corriendo y se refugió en el gran agujero de un gran árbol que estaba lejos de su castillo. Decidió dormir unas cuantas horas, pues se había escapado de día y para poder seguir tenía que ser de noche. Eran ya más de las dos de la madrugada cuando decidió salir. Cuando salió, empezó a correr, tenía miedo de que la pillaran. En su camino, encontró un caballo pero no llegó muy lejos, el caballo estaba enfermo y se murió cuando Antonieta estaba durmiendo. Cuando se despertó y vio que el caballo estaba muerto ni siquiera se paró a pensar en que hacer, empezó a caminar. Llegó a un país desconocido. Mató al gobernador y pronto empezó a gobernar ella y a entrenar a sus soldados.
Estaba encerrada en su cuarto y decidió, tras pensarlo una y otra vez, matar a su padre. Al día siguiente, comunicó a los soldados que iban a partir dentro de muy poco tiempo. Los soldados dedicaron ese tiempo a entrenar. A los dos días salieron hacia el país de la gobernadora, como la llamaban ellos. Tardaron varias semanas en llegar. Cuando llegaron, fueron directos a donde vivía el rey y lo amarraron para que la gobernadora decidiera qué iba a hacer. Encontraron a la reina y la llevaron a donde estaba la gobernadora, y allí se quedaron las dos hablando. La reina le contó que el rey la tenía encerrada porque decía que ella era la culpable de que Antonieta se hubiera escapado. Magdalena Matilda, la madre de Antonieta tenía moratones por los brazos, decía que Anthony la maltrataba. Magdalena Matilda no había reconocido a Antonieta.
Antonieta, llena de furia salió corriendo hasta donde tenían encerrado al padre. Cuando lo vio le dio pena pero pensó que si lo encerraba, lo tenía a pan y agua y le pegaba iba a pagar lo que le había hecho a ella y a su madre.
Antonieta mandó a los soldados a que se fueran a buscar sus pertenencias porque a partir de ese día, todos se iban a quedar allí y tenían que convivir con los soldados que tenía su padre. Los soldados salieron a las cinco de la mañana y en tres semanas llegaron a sus casas, empezaron a empacar con gran rapidez y salieron hacia Rusia, donde la gobernadora tenía su castillo. Tardaron otras tres semanas en llegar a Rusia.
Al principio se le asignaron cuartos en el castillo, pero la reina mandó a hacer casas para ellos, les dio la libertad de hacerla como ellos quisieran. Los soldados tenían tanta prisa por acabar que apenas dormían. Cuando tuvieron terminadas sus casas, empezaron la mudanza.
Un día, llegó Abraham, el vigilante que le había puesto Anthony a Antonieta antes de que se escapara. Tuvieron una larga charla, pues él era su mejor amigo en esos tiempos. Antonieta no entendía por qué su mejor amigo la había traicionado. Abraham le dijo que fue porque el, en esos tiempos, estaba enamorado de ella y Anthony le prometió que si la vigilaba, mataba a Mateo y él se casaría con Antonieta.
Antonieta salió enfurecida hacia donde estaba su padre y le reprochó todo lo que le había hecho sufrir. Mandó llamar a uno de sus mejores soldados y mandó matar a su padre.
Antonieta fue a donde estaba su madre, y le contó que ella era su hija, que se había escapado para no seguir sufriendo, pero el llegar y verla a ella toda amoratada le dolía más que diez años de castigo para ella.
Magdalena Matilda le dijo a Antonieta que soltara a Anthony, pero ella le dijo que lo había mandado matar. Magdalena Matilda estaba triste porque al fin y al cabo eran muchos años de matrimonio. Antonieta le dijo a su madre que no llorara, que Anthony no se merecía ni una sola de sus lágrimas y así lo hizo. Por fin podía respirar, pues ya no tenía que estar aterrorizada esperando a que llegara y le diera otra paliza sin razón, solo porque a él le daba la gana.
Antonieta acabó olvidando a Manuel y se casó con Abraham. Magdalena Matilda se casó con uno de los soldados más viejos y ya retirados.
Ya no se les podía llamar soldados porque después de la muerte de Anthony, se acabaron las guerras, ya no había combates.
A los cinco años de haberse casado Antonieta con Abraham, murieron Magdalena Matilda y su marido. A Antonieta le costó recuperarse de la muerte de su madre, pero gracias a Abraham había conseguido superarlo.
Llegó la noche y el soldado apareció por el balcón, miró por la ventanilla de la puerta y vio que estaba el prometido de la princesa. Esperó, cuando se fue, entró. La princesa se alegró de verlo porque había esperado mucho. El soldado, Manuel, le preguntó a la princesa, Antonieta, que cuándo le iba a decir a sus padres que no se casaba con Mateo, su prometido.
De pronto tocaron la puerta, Manuel se escondió debajo de la cama. Era la sirvienta, le había traído la cena. Manuel tenía hambre y comió un poco de la cena de Antonieta.
Llegó el padre de Antonieta, Anthony, entró sin tocar y pilló a Manuel, Antonieta se sorprendió y fingió estar peleando con Manuel por una joya. Anthony no la creyó y la iba a echar del castillo, pero Manuel discutió con Anthony para que no echara a Antonieta. Manuel fue a prisión pero Antonieta lo sacó sobornando a uno de los guardias. Manuel estuvo seis meses encerrado, pues era el tiempo que tenía que estar en prisión.
Después de seis meses, Manuel decidió salir, había quedado con Antonieta, en el bosque que había a un par de metros de su casa. Estaban planeando escaparse. Antonieta le tenía que decir a sus padres que no se iba a casar con Mateo y escaparse. Al llegar al castillo, Anthony le dijo a Antonieta que ya sabía lo que le iba a decir, pues le había puesto un vigilante. Antonieta quiso escapar pero no pudo porque detrás tenía a su vigilante.
Llegaron tiempos de guerra, los soldados se tenían que ir pero tenían que llegar los soldados que habían enviado de un país cercano y amigo del rey. Llegaron a las pocas horas y salieron en sus caballos rumbo a la ciudad enemiga. Tardaron unas pocas semanas en llegar.
Nada más llegar, empezó la batalla. Tardaron dos horas en derrotar a los mongoles. Habían conquistado Mongolia. Construyeron un pequeño castillo en tres meses. Era para Antonieta, Anthony había decidido casarla con Mateo.
En una semana llegaron los soldados, Antonieta estaba en la ventana de su cuarto, buscó a Manuel pero no lo encontró, lo habían matado. Pronto llegaría el día de la boda de Antonieta con Mateo y le estaban haciendo el vestido. Cada semana tenían que hacerlo más estrecho porque Antonieta apenas comía y cada vez estaba más delgada.
Llegó el día de la boda y en una hora tenían que hacerle un cinturón para que le quedara bien el vestido. Al terminar la ceremonia, Antonieta se las apañó para meter veneno en la copa de su recién esposo, pero Mateo se dio cuenta y no se bebió el vino.
Antonieta se estaba volviendo loca, no podía olvidar a Manuel y no soportaba a Mateo. El castillo que habían construido para Antonieta y Mateo, iba a ser solo para Antonieta porque había matado a Mateo y su locura cada vez iba a más. Odiaba a su padre pero no podía hacer nada, la tenían vigilada. Antonieta empezó a pensar, decidió relajarse para que le bajaran la guardia. Todo pasó como ella pensaba. Cuando le bajaron la guardia, ella aprovechó y se escapó. Salió corriendo y se refugió en el gran agujero de un gran árbol que estaba lejos de su castillo. Decidió dormir unas cuantas horas, pues se había escapado de día y para poder seguir tenía que ser de noche. Eran ya más de las dos de la madrugada cuando decidió salir. Cuando salió, empezó a correr, tenía miedo de que la pillaran. En su camino, encontró un caballo pero no llegó muy lejos, el caballo estaba enfermo y se murió cuando Antonieta estaba durmiendo. Cuando se despertó y vio que el caballo estaba muerto ni siquiera se paró a pensar en que hacer, empezó a caminar. Llegó a un país desconocido. Mató al gobernador y pronto empezó a gobernar ella y a entrenar a sus soldados.
Estaba encerrada en su cuarto y decidió, tras pensarlo una y otra vez, matar a su padre. Al día siguiente, comunicó a los soldados que iban a partir dentro de muy poco tiempo. Los soldados dedicaron ese tiempo a entrenar. A los dos días salieron hacia el país de la gobernadora, como la llamaban ellos. Tardaron varias semanas en llegar. Cuando llegaron, fueron directos a donde vivía el rey y lo amarraron para que la gobernadora decidiera qué iba a hacer. Encontraron a la reina y la llevaron a donde estaba la gobernadora, y allí se quedaron las dos hablando. La reina le contó que el rey la tenía encerrada porque decía que ella era la culpable de que Antonieta se hubiera escapado. Magdalena Matilda, la madre de Antonieta tenía moratones por los brazos, decía que Anthony la maltrataba. Magdalena Matilda no había reconocido a Antonieta.
Antonieta, llena de furia salió corriendo hasta donde tenían encerrado al padre. Cuando lo vio le dio pena pero pensó que si lo encerraba, lo tenía a pan y agua y le pegaba iba a pagar lo que le había hecho a ella y a su madre.
Antonieta mandó a los soldados a que se fueran a buscar sus pertenencias porque a partir de ese día, todos se iban a quedar allí y tenían que convivir con los soldados que tenía su padre. Los soldados salieron a las cinco de la mañana y en tres semanas llegaron a sus casas, empezaron a empacar con gran rapidez y salieron hacia Rusia, donde la gobernadora tenía su castillo. Tardaron otras tres semanas en llegar a Rusia.
Al principio se le asignaron cuartos en el castillo, pero la reina mandó a hacer casas para ellos, les dio la libertad de hacerla como ellos quisieran. Los soldados tenían tanta prisa por acabar que apenas dormían. Cuando tuvieron terminadas sus casas, empezaron la mudanza.
Un día, llegó Abraham, el vigilante que le había puesto Anthony a Antonieta antes de que se escapara. Tuvieron una larga charla, pues él era su mejor amigo en esos tiempos. Antonieta no entendía por qué su mejor amigo la había traicionado. Abraham le dijo que fue porque el, en esos tiempos, estaba enamorado de ella y Anthony le prometió que si la vigilaba, mataba a Mateo y él se casaría con Antonieta.
Antonieta salió enfurecida hacia donde estaba su padre y le reprochó todo lo que le había hecho sufrir. Mandó llamar a uno de sus mejores soldados y mandó matar a su padre.
Antonieta fue a donde estaba su madre, y le contó que ella era su hija, que se había escapado para no seguir sufriendo, pero el llegar y verla a ella toda amoratada le dolía más que diez años de castigo para ella.
Magdalena Matilda le dijo a Antonieta que soltara a Anthony, pero ella le dijo que lo había mandado matar. Magdalena Matilda estaba triste porque al fin y al cabo eran muchos años de matrimonio. Antonieta le dijo a su madre que no llorara, que Anthony no se merecía ni una sola de sus lágrimas y así lo hizo. Por fin podía respirar, pues ya no tenía que estar aterrorizada esperando a que llegara y le diera otra paliza sin razón, solo porque a él le daba la gana.
Antonieta acabó olvidando a Manuel y se casó con Abraham. Magdalena Matilda se casó con uno de los soldados más viejos y ya retirados.
Ya no se les podía llamar soldados porque después de la muerte de Anthony, se acabaron las guerras, ya no había combates.
A los cinco años de haberse casado Antonieta con Abraham, murieron Magdalena Matilda y su marido. A Antonieta le costó recuperarse de la muerte de su madre, pero gracias a Abraham había conseguido superarlo.

Al poco tiempo, salió un hombre en pijama. Me dijo que entrara. Empezamos a hablar y le dije que no encontraba mi casa y que si tenía un cargador de móvil. Le enseñé el móvil y me dijo que tenía suerte que su móvil era igual. Puse el móvil a cargar y cené lo que me había preparado Margarita, la mujer de Venancio. El móvil empezó a sonar, me había llegado una recarga de 50€. Aproveché y llamé a mis padres para decirles que estaba bien y que cuando llegara le contaba lo que había pasado pero no contestó nadie. Estaba preocupada. Margarita y Venancio me dijeron que me acostara y que estuviera tranquila, que ellos me ayudaban mañana a buscar mi casa. Esa noche no pegué ojo, fue la noche más larga de mi vida. Al fin se hizo de día, Venancio fue el primero que se levantó e hizo el desayuno. Llamó a Margarita para que se levantara y desayunara. Yo no comí nada, ellos terminaron de comer y salimos a buscar mi casa. Estuvimos dos horas hasta que la encontramos. Entré en mi casa, fui a mi habitación y me miré en el espejo. No se veía la habitación en la que estaba ahora, sino la de verdad. Toqué el espejo y mi mano pasó. Antes de pasar, le pregunté a Venancio que en qué año estábamos y me dijo que en el 2007. Entonces me decidí a pasar. Estaba en mi habitación, me recorrí toda la casa y no encontré a mis padres. Salí a afuera y estaba saliendo mi vecina, Alfredo, le pregunté que en qué año estábamos y me dijo que en 2009. Yo me quedé paralizada, hacía solo dos minutos, Venancio me había dicho que estábamos en 2007. Habían pasado dos años en tan solo cinco minutos. Cuando me recuperé, fui al supermercado, me compré un paquete de galletas y un jugo. De repente salí del supermercado, es como si fuera un sueño. Abrí los ojos y estaba en una habitación de hospital. Solo vi a mi abuela. Le pregunté que donde estaban todos y no me respondió, ella salió y entró el médico. Me dijo que estaba viva de milagro, que hacía dos años que estaba en coma, que temían por mi vida. A mí eso no me importaba, yo quería saber donde estaban mis padres. Le pregunté al médico que donde estaban mis padres y me dijo que estaban muertos. Me desmayé. El médico me reanimó muy rápido porque podría volver al coma. Estuve varios meses yendo a psicólogos y con tratamientos para la depresión. Me recuperé y decidí volver a los estudios. Estuve estudiando varios años. Hice una carrera de abogado y de policía. Me metí a investigar el caso de mis padres, miré documentos, archivos… todo. Habían dejado el caso aparcado, me lo estaban reservando a mí porque yo se los había pedido. Encontré muchas cosas, huellas. Investigué a ver de quiénes eran. Eran de un hombre llamado Venancio y de una mujer llamada Margarita. Estos nombres me eran familiares. Me tomé un descanso para tomar un café y pensar un poco. De repente me vino a la cabeza ese extraño sueño que había tenido y me di cuenta que quiénes habían matado a mis padres eran esos señores que me habían ayudado. Pasaron las horas, era de noche, cené y me acosté. En poco tiempo me quedé dormida. Eran las tres de la madrugada, me levanté asustada, se me habían aparecido mis padres. Me dijeron que Venancio y su mujer vivían en Venezuela, que se habían ido después de asesinarlos porque tenían miedo. Eran las tres y cuarto de la madrugada, esa noche no dormí más. A las ocho me vestí, desayuné y me fui a una agencia de viajes. Salía a las tres de la tarde. Llegué a Venezuela y me fui a un hotel, decidí descansar. Al día siguiente, cuando me vestí, me miré al espejo de la habitación y esta vez no era un sueño, pasé al otro lado del espejo pero no me perdí. Estuve andando por las calles, y me encontré a una mujer que estaba sola, me acerqué y le pregunté: ¿Qué le pasa? ¿Por qué está sola? Y ella me respondió: no tengo familia, ni casa, pero vete de aquí si no quieres que te pase lo mismo que a tus padres. Yo me asusté y salí corriendo hacia la casa del espejo. Me miré y pasé. Estaba en el hotel, el camarero estaba tocando la puerta, le dije que pasara y que me perdonara porque me había quedado dormida, pero cuando le miré la cara me di cuenta de que era el, Venancio. Salí corriendo hacia la maleta cogí las esposas y lo detuve. Hablé con el dueño, le dije que era policía y que tenía a uno de sus empleados detenido. Fue conmigo a la habitación y al verlo se quedó asustado. Me dijo que para lo que necesitara estaba allí. Estuve interrogándolo dos horas pero no soltó nada. Lo amarré a la silla para que no se escapara y fui a donde estaba el dueño del hotel. Le pregunté que si conocía a Margarita, la mujer de Venancio. Se quedó pensativo un rato y después fue a la cocina. Me trajo a una mujer que se llamaba Margarita. Era ella. Cogí las esposas y la detuve. La llevé a mi habitación y la amarré a otra silla. Llamé a mi jefe, le dije que ya los había encontrado y que dentro de unas horas estaba ahí. Le dije al dueño del hotel que se quedara vigilando y que no se le ocurriera soltarlos. Fui a la agencia que quedaba más cerca y pedí tres billetes. Volví al hotel y metí las cosas en la maleta. Pedí un taxi y fui al aeropuerto. Llegamos a España, intentaron escapar, pero no lo consiguieron, porque yo había pedido refuerzos. Yo me tranquilicé. Ya había pasado todo, estaban en la cárcel. Y todo gracias a un espejo.


Al despertar fuimos a buscar leña, comida y a ver si había más gente o si estábamos solos. Algunos encontraron plásticos y los utilizamos para no mojarnos en las casetas, otros encontraron comida (mangos, cocos…), uno de los más valientes cazó tres jabalíes. Nos dimos cuenta de que algunos llevábamos móvil, empezamos a llamar pero no había cobertura, no había nada que hacer sino esperar y sobrevivir como podíamos. Entre los sobrevivientes había una pareja, la mujer estaba embarazada pero con el golpe perdió al bebé, estaba triste pero entre todos la ayudamos y se animó a salir a caminar.
Mientras caminaba se encontró con una tribu que hablaba en español, ella les contó todo lo que había pasado pero no la creyeron, ella los llevó a donde estábamos y al vernos allí nos dijeron que tuviéramos cuidado porque había una tribu caníbal. Todos nos asustamos pero ellos nos dieron un bebedizo para que no nos olieran. Pasaron varias semanas y nos quedábamos sin comida, fuimos a cazar, y volvimos con bastante comida. Al lado de donde estábamos había un río, construimos una especie de caseta como baño y nos bañábamos por turnos. Uno de los hombres se enamoró de la mujer que había perdido a su hijo, Lucía, y decidió apartarla de su marido, lo consiguió. Esos dos hombres, David y Manuel, tenían peleas constantes pero al final se acabaron porque Manuel se enamoró de otra del grupo, Ana. Decidimos ir al avión para ver si conseguíamos algo, pero no encontraron nada, volvieron a las casetas y se encontraron con uno de los chicos muertos, era Manuel, Lucía y David no se alegraron de su muerte pero tampoco se pusieron tristes, simplemente lo pasaron. Solo quedábamos cinco, Lucía, David, Marco, Ana, y yo, María. Era de noche, preparamos la cena, comimos y nos fuimos a dormir. A la mañana siguiente, fuimos Marco y yo a buscar a la tribu que hablaba español para que nos diera más bebedizo y cremas para que los caníbales no nos olieran. Nos lo dieron y nos fuimos, de camino a las casetas cogimos comida, fruta… Estábamos aburridos y nos fuimos a bañar en el mar, era un día de verano y los mosquitos no paraban de picar, Marco llevaba crema para los mosquitos y nos dijo que nos pusiéramos, pero poco para que durara lo suficiente. Poco a poco fuimos aprendiendo a preparar las cremas y bebedizos para que no nos olieran los caníbales y la crema para los mosquitos. Las cremas y los bebedizos ya no funcionaban, los caníbales sabían que estábamos ahí. Empezamos una lucha por la supervivencia, pero vimos que si estábamos unidos, nos sería mucho más fácil la supervivencia. Fuimos mejorando nuestras cremas y bebedizos pero no dieron resultado. Decidimos que matarlos era la mejor opción, y así lo hicimos. Cada noche salía uno, y mataba los que podía, aprovechábamos que estaban dormidos y que por mucho ruido que hiciéramos no se despertaban. Los matamos a todos y los fuimos almacenando para comerlos en caso de que no encontráramos nada que comer. Íbamos haciendo sal, aprovechando que teníamos el mar al lado y pusimos los cuerpos en la sal para que no se echaran a perder. Cada vez caminábamos más e íbamos encontrando nuevas guaridas. Decidimos cambiarnos de lugar, pero que estuviera cerca del mar para que no nos faltara la sal. Poco a poco la isla era más nuestra que de las tribus que allí habitaban. Cada sitio que habíamos dejado, estaba perfectamente limpio, cuidado y lleno de flores. La tribu que nos había proporcionado las cremas y los bebedizos, poco a poco se fue muriendo y no los guardamos, porque como tenían comida suficiente, la cogimos para nosotros. Esa cueva donde ellos vivían, la picamos y la convertimos en un cementerio. Encontramos metales y lo transformamos en monedas, íbamos encontrando cosas y fuimos inventando teléfonos que funcionaban sin necesidad de cobertura, llamamos a nuestros familiares y les dijimos que estábamos en una isla que estaba un poco abandonada y que poco a poco la fuimos arreglando y ya sirve para vivir. Fuimos construyendo casas y tiendas por si llegaban turistas, nuestros propios familiares… nos hicimos ilusiones y poco a poco fue llegando gente. Nos conocían en todo el mundo por haber poblado una isla. La llamaron Isla Perdida, no porque estuviera perdida, sino porque no se sabía de su existencia hasta que llegamos nosotros. Nos faltaban muchas cosas, el aeropuerto, el muelle, hoteles… teníamos casas pero llegaban más turistas de los que cabían y como la isla está cerca de España, el gobierno nos fue dando el dinero suficiente como para ir construyendo lo que nos faltaba. Terminamos de construir todo, pusimos Internet, nos regalaron ordenadores portátiles, pero como no le cogimos miedo a los aviones estamos aquí en Jamaica pasando unas vacaciones y contando nuestra historia.
