lunes, 24 de enero de 2011

El naufragio

Yo iba de vacaciones en el año 1919 en el moderno y rápido vapor de dos hélices y ocho, mil toneladas VALBANERA para Habana a ver unos parientes y ya estaba el barco preparado para salir del muelle y el capitán del barco dijo:
-Me llamo Ramón Martín Cordero y tengo 34 años y vamos subidos 1230 personas entre tripulantes y pasajeros que van para Cuba y Habana.
Yo estaba muy contento por ir a ver mis parientes porque los echaba de menos y durante el viaje estaba echando algo en el bar del barco con un hombre que estaba allí echando un cortado y yo estaba muy nervioso porque era la 2 vez que zarpaba en aquel barco pero estaba menos nervioso cuando aquel hombre me dijo que el estaba toda la vida navegando en barcos y no le pasaba nada y después de un rato al salir del muelle de Santa Cruz de La Palma se nos callo un ancla y me asuste mucho y la gente también y durante el camino la gente decía:
-Esto es una mala suerte y yo tendré que quedarme en cuba porque me da que es mala suerte
-Pues yo creo que no va a dar mala suerte porque se pudo caer estaba floja o algo.
Y después de 14 días ya estábamos llegando al puerto de cuba se bajaron mas de los que se tenían que bajar porque pensaban que se iba a pasar algo
y en total en el barco quedaron 600 personas y el barco recargo y siguió su rumbo y ya llegando a habana había una tormenta y el barco no podía atracar dentro del muelle entonces el capitán del barco intento mantener el barco pero el viento y la lluvia y las olas no le dejaban manejar el barco pues entonces los tripulantes del barco intentaron que los pasajeros se relajaran y fue entonces cuando el barco se en peso a hundirse y la gente empezó a gritar estéricamente.
Al irse la tormenta los guardacostas empezaron a rastrear la zona después de unas horas encontraron la punta del máster del barco y 599 persona aojadas menos yo que fui el que sobrevivió porque al ver la tormenta al llegar al muelle me bote y Salí nadando asta las escaleras del muelle y allí me encontré con barias personas que me ayudaban a salir en cuanto el barco se fue hundiendo a lo largo del tiempo me fuy para cuba mas o menos 30 años despues y cuando ahora en el año 2010 se puede ver restos del barco cuando se un dio y en Santa Cruz de la Palma se puede ver el ancla que se soltó al salir del muelle .

martes, 18 de enero de 2011

La cajita de madera


Me dirigía a La Habana porque mi padre estaba a punto de morir. Antes de subirme al barco en Santa Cruz de La Palma despedí a mi esposa y a mis hijos. Me subí al barco y cuando iba por la cubierta mirando el barco habían unos marineros hablando entre ellos y los escuché habían dicho que algo malo iba a pasar. Yo intrigado les pregunté que había pasado. Ellos me respondieron diciéndome que el ancla se había caído y que eso era señal de mala suerte. Entonces yo pensé que era algo normal porque a lo mejor la cuerda del ancla estaba en mal estado. Seguí caminando por la cubierta y observándolo todo, cuando miré la madera que había por el suelo me di cuenta que había algo raro debajo, levante un poco el pedazo de madera y había una cajita, la abrí y dentro tenía una pulserita y una muñeca muy pequeña, como de una niña. Miré por todos lados a ver si veía a alguna niña. No había nadie por la cubierta, ni si quiera ningún marinero. Pensé que estarían despidiendo a sus familiares. Pensé que sería mejor ir a buscar el camarote antes de que hubiera un montón de gente por los pasillos y tener que tropezarte con ellos. Mi camarote era el número 187, cuando llegué al camarote solté la maleta que llevaba en la mano encima de la litera, deje la caja en la pequeña mesilla de noche y salí a la cubierta a fumarme un cigarro. Cuando estaba ya fuera el barco había empezado a zarpar y mucha gente ya estaba yendo para los camarotes. Me terminé el cigarro y fui a inspeccionar un rato por toda la cubierta. Me tropecé con un pedazo de periódico lo leí un poco por encima y decía lo siguiente:

“Antes de que llegué el barco Valbanera a La Habana puede encontrarse con un huracán muy peligroso”





Me asusté y le enseñé el pedazo de periódico a un hombre que había por allí, y me dijo:
-Eso es mentira, seguro que no pasará nada, además estamos en verano y ahora no hay huracanes.

Ya cuando decidí tranquilizarme me mentalicé y pensé que era verdad lo que el hombre decía. Entre para dentro del barco y fui directamente a mi camarote a ver quien me había tocado de acompañante en el camarote. Cuando entré estaba el hombre a quien le había enseñado el periódico allí sentado en la cama mirando la caja que me había encontrado y me dijo:
-Esta caja es de una niña muda que estaba corriendo por la cubierta y su padre la cogió en brazos para ir a despedirse de su madre, la niña desesperada quería coger la caja pero como no podía hablar no pudo hacer nada.
Y yo le dije: -¿Por qué no la cogió usted y se la dio?
-Porque no puedo agacharme-me respondió
Nos quedamos como un minuto callados hasta que yo le pregunté su nombre a lo que el me contestó Ramón.




Después de un rato hablando en el camarote decidimos ir a comer al bufete libre que había en la última planta. Cuando llegamos al bufete todo el mundo nos estaba mirando un tanto extraño. Intenté buscar entre toda la gente a la niña de la caja y haber si Ramón podía decirme quien era. Ramón miraba a todas partes pero casi no había niños en el bufet. Cuando terminamos de comer fuimos a dar una vuelta por la cubierta. Cuando salimos empezó a llover y el barco a moverse, porque el mar estaba malo.
Decidimos irnos al camarote. Yo llamé a mi mujer para preguntarle por los niños y por ella. No había cobertura. Decidí llamarla al día siguiente porque estaba el tiempo malo y por eso seguramente no había cobertura.
Después de hablar un rato con Ramón sobre la niña nos fuimos a dormir ya que el barco se estaba moviendo muchísimo.
Me desperté de madrugada por los movimientos del barco, me asomé al pasillo y estaba toda la gente corriendo por los pasillos y gritando que el barco se hundía. Ramón no estaba en su cama, al parecer se había ido y no me había avisado. Decidí coger la cajita de la niña y algunas de mis pertenencias. Salí al pasillo y uno de los hombres que estaba repartiendo los chalecos salvavidas me dio uno. Me lo puse y salí a la cubierta a subirme en unos de los botes que tenían techo. Cuando intentaba llegar a la cubierta empezó a entrar muchísima agua por los pasillos. Estuve un rato corriendo hasta que llegué a la cubierta, y cuando llegué solo había una niña que parecía que estaba un poco desesperada. Le dije que me cogiera de la mano y no me soltara. Su mano estaba congelada y empapada de agua. Cuando la niña me dio la mano salimos corriendo los dos recorriendo toda la cubierta en busca de algún bote. No había ninguno. Decidí coger a la niña en brazos y saltar. El barco no le faltaba nada para que se hundiera. Saltamos con un trozo de madera al agua. Estaba congelada, la niña temblaba de frío y yo también. Intenté mover un poco la tabla de madera para haber si podíamos llegar a algún bote que estuviera cerca. Empecé a gritar como un loco, pero nadie respondía. La niña temblaba muchísimo. No sabía que hacer, la niña iba a morir congelada. Seguí moviendo mis pies hacia Dios sabe donde. No sabía donde estaba. Me quedé dormido y cuando me desperté ya era de día. La niña estaba al lado mío mirando hacia el horizonte. Había como montañas. ¡Era un isla! Empecé a mover los pies para mover la tabla de madera para intentar llegar a la orilla del mar. Cuando llegamos a la orilla cogí a la niña y fui a buscar algo de comer para ella. Tenía cara de tener hambre. Cuando llegamos a un supermercado la dependienta nos estaba mirando algo raro. Cuando le dije que no tenía dinero para pagarle la comida me dijo que me largara. Le conté la historia del barco y parece ser que esa niña era sobrina de la dependienta, nunca la había visto. Pensé lo que me dijo Ramón de la niña muda y me acordé de la cajita. La saqué de mi mochila y se la dí a la niña. La niña se puso muy contenta cuando vio la caja. Cogió la muñeca y la abrazó, y la pulsera se la dio a la tía. Era un regalo de su madre. Como ya la niña estaba contenta y con su familia decidí decirle a la mujer que si me prestaba un teléfono para llamar a mi mujer. Cuando la llamé se puso muy contenta de escuchar mi voz. Pensaba que había muerto, porque en las noticias dijeron que no hubo ningún superviviente.

En recuerdo de las víctimas

Yo iba en el barco Valbanera hacia Cuba a ver a mis primos con unos amigos. Éramos 136 de la isla de La Palma salimos a las 12:35 horas. Teníamos ganas de partir hacia Cuba pero tuvimos un problema se nos rompió un ancla.
Dos semanas más tarde veíamos pequeñas montañas a lo lejos.
Mis amigos estaban mareados, nerviosos, no sabían que hacer cuando veían que les faltaba un ancla tenían miedo de seguir hasta Cuba y decidieron quedarse en Santiago de Cuba bajaron seis de los que iban conmigo quedaron 130 de los que salieron conmigo desde la isla de La Palma y yo y los que quedamos decidimos seguir adelante a ver qué pasaba pero en lo que quedaba de viaje nos trincó un huracán y nos revolcó fue una tragedia pero tuvimos suerte que pudimos escapar unos cuantos gracias a un tronco que flotaba. Unos días más tarde nos pusimos a buscar a los que no pudieron escapar y fue un fracaso no encontramos a nadie hasta hoy en 1998 yo aún recuerdo ese día cuando Dios me dio vida de nuevo y todas las noches rezo para darle gracias a Dios pero aún extraño a mis amigos y no me quito de la cabeza los gritos y lloros de sus madres padres abuelos…
Cada año hacemos una misa para recordar a esa gente que murió.

Yo Valbanera

Era un día soleado como hoy, había mucho revuelo ya que todos estaban ansiosos por subir al barco. La época era muy dura y nosotros esperábamos que el barco llegase para llevarnos en busca de nuevas oportunidades, para algún día volver a casa con grandes riquezas. El Valbanera era el barco que venia desde Tenerife para llevarnos a Cuba.

A las cuatro de la tarde el Valbanera llego a puerto. Yo subí entusiasmado, sabía que este era el viaje más importante de mi vida. Con un amigo charlé asta que el barco
zarpo, pero algo interrumpió nuestra conversación , una de las dos anclas de barco se cayo en una extraña maniobra del capitán. Todos se asustaron mucho, pero los tripulantes calmaron a los pasajeros. Yo me dirigí a la proa por que había un gran murmullo, al llegar pregunte a un señor que era lo que había ocurrido y me explico que en una maniobra extraña del capitán, una de las anclas cayo al mar.
Yo en aquel entonases no le di una gran importancia, pero había gente que si, y avecinaban un mal presagio.




A las dos semanas de viaje, llegamos a Santiago de Cuba. Muchos pasajeros se bajaron
del barco ya que tenían miedo de continuar asta La Habana aunque ya tuvieran su pasaje pagado hasta allí. Luego de que los pasajeros terminaran de desembarcar partimos hacia La Habana. De camino a la Habana , nos topamos con una gran tormenta.
El barco se balanceaba como si fuera un niño en un columpio. Llegando a la Habana
el capitán mediante señales luminosas pedía socorro al puerto, pero desde el puerto,
se indico que no se podía prestar ayuda debido a la tempestad y se ordeno permanecer en alta mar hasta que finalizase la tormenta. La tormenta fue a peor, y de repente, salida de la nada, una ola de más de 20 metros golpeó el barco. Todos estaban muy asustados los hombres y las mujeres rezaban mientras que los niños no paraban de llorar.
De pronto, hubo un gran estruendo y como si de un terremoto se tratase todas las luces del barco se apagaron y un gran temblor se hizo notar. La gente corría por los pasillos del barco a oscuras y no paraban de gritar, yo voy por el pasillo y noto que mis pies están salpicando agua. Resultaba que se había hecho una fisura en el casco del barco y se estaba filtrando agua en pocos minutos todo el barco comenzó a inundarse de agua.
Yo estoy muy asustado como todos los pasajeros, y en este instante lo único en lo que pienso es en el porque no me había quedado en La Habana en aquella parada.
Mis piernas comienzan a temblar y no ya empiezo casi a nadar para moverme, de pronto el barco ase un extraño y vuelca, todo se llena de agua y ya casi no se puede respirar, yo levanto la cabeza lo mas que puedo pero tengo que salir lo antes posible del barco, me dirijo a el camarote para intentar salir de una de las ventanas.




Cuando llego al camarote intento romper la ventana. No se rompe y yo
Ya me imagino que este es mi fin en una tumba acuática.
Consigo romper la ventana, y salgo nadando lo más rápido que puedo asía la superficie,
llego a la superficie casi asfixiado y sin aliento veo un bidón de aceite y me agarro a él para poder flotar después de casi 5 horas a la deriva cuando ya ha pasado la tormenta, me recogió un atunero, a ellos les debo la vida, no sé si hubo más supervivientes.
Los atuneros me dieron una manta para abrigarme y me llevaron a Santiago de cuba allí conseguí trabajo y volví a la palma tras 7 años en Cuba.

Un chocolate calentito



Aquella mañana le di la noticia a mi esposa:
Si querida, me despidieron por el maldito incidente… Pagan justos por pecadores.
¿Cómo os alimentaré ahora? ¿Dónde viviremos, si nos quitan nuestra casa? Ella simplemente me miraba, y luego me sonrió. Intentó tranquilizarme. Me dijo; tranquilo, lo importante es permanecer unidos, luego ya pensaremos en algo. Prepararé un chocolate calentito…
¡Está loca! ¿Como puede pensar en dulces cuando se arruinó media vida, en un solo día?
Necesitaba salir a dar una vuelta y despejarme.
Me puse mi chaqueta y salí a la calle. Contemplaba envidioso las ropas tan lujosas que llevaban los demás y compadecía a los pobres que pedían algo de dinero… ¿sería ese mi futuro?
Choqué con una farola, la cual me dio la respuesta a mi problema.
Un barco llamado Valbanera zarparía en una semana, el día 21 de agosto hacia La Habana. Pensé que allí conseguiría trabajo.
Se lo conté a mi esposa y aceptó ir…
Cuando por fin llegó el día, nos informaron de que el barco había perdido el ancla. Empezábamos mal, que un barco perdiera el ancla, encima justo al llegar a puerto, era mal presagio. Subimos al barco y nos dirigimos hacia nuestra habitación. Ahora solo nos quedaba disfrutar del viaje hacia nuestro futuro.
Ahora estábamos más a gusto, porque más de la mitad de los pasajeros abandonó el barco antes de llegar a nuestro destinó, quizás ya sabían lo que vendría después.
El día 9 recibimos un aviso de que había un huracán cerca, lo cual nos preocupó bastante, no sin razón.



Ese mismo día, a las 23.00 horas, tras lo que pudo ser una mala maniobra del capitán, o fue culpa del maldito huracán, el barco donde íbamos, el Valbanera, naufragó. No recuerdo que ocurrió después, solo, agotado después de intentar nadar hasta una isla que veía al horizonte, me apoyé en un tonel y me dejé arrastrar por la marea. Perdí a mi mujer en ese maldito naufragio, o quizás se salvó y no recibí más noticias de ella, pero todos los días rezo, para que aquellas pobres personas que me acompañaron en mi viaje, y mi dulce esposa, se encuentren en un lugar mejor.


viernes, 19 de noviembre de 2010

La tragedia del Valbanera


martes, 16 de noviembre de 2010

BLACK HOLE AND REVELATION


BLACK HOLE AND REVELATION

Año 2011, Inglaterra, Londres.

Matt Bellamy, un joven británico londinense de 17 años que pasa las tardes conectado al ordenador como cualquier otro chico.
Está a punto de descubrir que su vida tranquila iba a cambiar.

Una noche Bellamy salió a dar un paseo con dos amigos, Dominic y Chris.
Estos se dirigieron al puente de Londres. De camino compraron unas bolsitas de comida china, con tallarines salsa y verduras hervidas.
Al llegar al puente Dominic dijo algo que llevaba mucho rato queriendo decir:
-¿Alguna ves os habéis preguntado de qué está hecha esta salsa?
A lo que Bellamy respondió:
-Yo pensaba que ibas a hablar de algo con importancia no de la salsa de los chinos.
Ya eran las 12:30 cuando los chicos decidieron marcharse. Cuando dejaban el puente de Londres atrás, Chris y Dominic se dieron cuenta de que algo extraño sucedía, faltaba algo. Era Matt que de repente había desaparecido, no quedaba rastro de él.
Los chicos dieron la vuelta para comprobar si se encontraba en el puente, pero sólo encontraron un puente sin trafico ni luces, un fallo en la instalación eléctrica pensaron.
Los muchachos creyeron que Matt estaría en su casa, de nuevo dieron la espalda al puente y allí estaba Matt, justo detrás de ellos, los chicos sorprendidos dijeron:
-Dominic: ¿Donde te habías metido?
-Chris: Sí, ¿dónde has estado? Desapareciste sin decir nada.
En el momento en el que los chicos terminaron de hablar Matt cayó súbitamente.

Al despertar, Matt se encontraba en su cama, se levantó con un gran dolor de cabeza y se dirigió a la cocina para desayunar algo.
En medio del desayuno la madre de Matt se sentó junto a el y le explicó que Dominic y Chris lo habían traído por la noche. Le contó que se desmayó a causa de la comida china.
Chris y Dominic fueron a visitar a Matt, para ver como se encontraba. Por el camino fueron hablando sobre la noche anterior.
Al llegar a la casa de Matt la madre les recibió cordialmente y les invitó a subir para ver a Matt.

Chris abrió la puerta muy despacio y por la rejilla de la puerta vio a Matt mirando atentamente la televisión. Estaban explicado lo que había sucedido la noche anterior.
Dominic y Chris se sentaron junto a Matt y se quedaron mirando las noticias durante cuatro horas que fue lo que duró el reportaje. Explicaba el fenómeno del puente de Londres.
En el informativo apareció un video que demostraba el avistamiento de un ovni como tenía baja calidad de imagen por ser de un móvil, se especulaba que fuera un video falso.

Los chicos se quedaron a dormir en casa de Matt para salir temprano al puente a ver si descubrían algo.
Durante la noche Matt se levantó de madrugada para ir al lavabo y cuando regreso al cuarto, vio una luz que entraba por la ventana, se acerco para ver que es lo que era y vio…
A la mañana siguiente Chris y Dominic amanecieron muertos. Los cadáveres de ambos estaban juntos en una esquina del cuarto.
Matt Bellamy no se encontraba en casa y aún está en paradero desconocido.

Cinco largos años han pasado desde la última vez que se vio con vida a Matt Bellamy.
Su madre murió de un infarto natural a las dos semanas de la desaparición de Matt.
La policía dejó el caso y dio a Matt por muerto.

Diez años más tarde Matt Bellamy apareció en
Un pueblo alejado de Londres. Un pueblerino lo reconoció e inmediatamente llamó a la policía. Matt fue arrestado pero el siempre alegó que había sido abducido por un objeto extraño pero el jurado y el juez determinaron que fuera encarcelado acusado de matar a Dominic y Chris.

Matt Bellamy, acusado de asesinato y de huir de la policía durante quince años fue encarcelado el día 4 de abril del año 2026.