lunes, 21 de marzo de 2011

La fiesta inolvidable



Unos días antes de que se celebrara la sardina de Barlovento me llegó una carta diciendo VAS A MORIR y yo me asuste un montón después estuve preguntando a los chicos si habían sido ellos me dijeron que no y entonces me asusté más y al día siguiente fui a la escuela y todo el mundo empezó a hablar conmigo y entonces yo les pregunté:
– ¿Ustedes me dejaron una carta en mi casa?
– No nosotros no hemos hecho nada ¿porque?
– Porque en mi casa me dejaron una carta diciéndome que iba a morir y yo pensé que eran ustedes.
– Pues no sabemos nada
– Vale gracias

Cuando salí de clase me fui para casa asustado , entonces el día de la sardina me tocó cargarla y entonces vi a un chico o una chica vestida de capuchino con un dibujo por detrás, que decías VAS A MORIR , yo me quedé mirándolo , entonces pasó un hombre por delante de mí, cuando iba a mirar otra vez ya no estaba me asusté.

Entonces cuando se quemaba la sardina volví a ver aquel chico y entonces se le cayó la careta y vi que era Jorge mi amigo y entonces empecé a hablar con él y me dijo que era para que me asustara, cuando él me dijo eso me cabreé con él porque eso no se le hace a los amigos.




Al día siguiente vi a Jorge y a los chicos riéndose de mí y yo fui a hablar con ellos a decirles que a los amigos no se les hace eso pero Jorge me había hecho eso porque quería que los demás se rieran porque él es como el payaso de la clase, él me dijo eso y yo le perdoné y entonces fuimos todos los que estábamos allí a comer a Yuka unas papas locas que estaban buenísimas con su mayonesa y su salsa tomate, después por la tarde fuimos a su casa.

Allí sonó el teléfono. Una voz terrible dijo que nosotros nos aviamos burlado en el carnaval de una persona que se iba a vengar y tendríamos un final terrible y termino diciendo VAS A MORIR.

Asustados soltamos el teléfono y salimos corriendo no había numero identificado de llamada y la voz parecía de ultratumba. Espero que la sardina del próximo año este mas tranquilo.

viernes, 18 de marzo de 2011

Tres meses pescando en alta mar

Un día por la mañana me levanté para ir a traer pescado para mi pueblo, nosotros los marineros salíamos de S/C de La Palma para ir a Fuerteventura a traer pescado para mi pueblo, que allí al llegar al puerto de Fuerteventura nos quedemos a descansar porque era un largo viaje. Habíanos alquilado un apartamento, para cuatro persona, y allí dormimos hasta el día siguiente.
A la mañana siguiente amanecimos en una tormenta de agua y el mar estaba muy malo y no pudimos salir del barco a pescar, nos tuvimos que quedar allí hasta que la cosa se calmara, empezó a llover y a tronar. Las calles se estaban inundando de agua nosotros no podíamos salir de nuestro apartamento, y el nivel del agua empezó a subir y subir sin parar y de cada vez llovía más. Que desastre se estaba haciendo una tragedia. Empezamos a poner toallas de todo lo que trincáramos en la puerta pero era imposible el nivel de agua seguía subiendo hasta que las alcantarillas se reventaros. Empezó a salir toda la porquería de los alcantarillados y aquel pueblo empezó a oler muy mal no podíamos respirar era tan fuerte que tuvimos que ponernos mascarillas. El nivel del agua era de un metro, hasta que reventó la las puertas y entró todo ese excremento dentro de la casa y todo lo que había allí hubo que tirarlo, y comprarlo todo supuso un dineral. Pero a nosotros no nos afectó, porque eso no lo pagaba yo sino la residencia, bueno al fin pude salir de puerto y pescar aunque nuestras familias estaban muy preocupadas.

Bueno nosotros empecemos acoger pescado i pescado atunes, meros, viejas, bogas, pulpos, sardinas y cangrejos cuando llegamos a nuestras casa la familia i nuestro barrio se había puesto muy contenta cuando vieron la gran cantidad de pese que cogimos en tres mese ellos se medaron asombrados tendríamos para comer para un año.

Sueños de una noche



Ya es la una de la mañana y no consigo conciliar el sueño, llevo todo el día en el ordenador ablando con un amigo de mi antiguo instituto ya qué me acabo de mudar a otra ciudad. A mí no me agrada la idea de tener qué empezar de nuevo mi vida, nuevos amigos nuevo instituto nuevo entorno.

Por la mañana me levanto con unas ojeras y dolor de cabeza. Mama no está pero me ha dejado una nota. Dice que se ha tenido que ir a nuestra antigua casa para acabar la mudanza y volverá por la noche.
Me hago el desayuno y paso la mañana viendo la televisión, en un reportaje decían que hay personas que a través del sueño tienen visiones que se convertían en realidad, yo no le preste mucha atención ya que no creo en esas cosas.
Al mediodía, fui al supermercado que hay al final de la calle y compre un refresco para el almuerzo, de camino a casa me encontré con un extraño amuleto tirado en el suelo, echo de madera y con forma de medallón con unas raras inscripciones en el.
Cuando llegue a casa me pase el día en el ordenador intentando descifrar lo que significaba el amuleto, pero no halle más que dudas sin resolver.
Por la noche mi madre me hiso la cena cuando llego y pronto me acosté pero con la duda de el amuleto.

Estoy sentado en una butaca fría y todo está oscuro, de repente, se enciende una luz segadora que apunta directamente hacia mi cara,
No puedo ver quién es el que me está apuntando con la lámpara, la luz segadora no me deja distinguir quién es.
Me levanto y de repente, desaparece esa persona, desaparece al igual que la lámpara, pero, la luz sigue, es lo único que hay aparte de mí en esta habitación. La luz comienza a crecer y la habitación negra se vuelve blanca como la nieve, me doy la vuelta y un hombre sin rostro me golpea en la cabeza y despierto sudoroso en mi cama.
Desorientado y con mucha sed, me levanto y voy hacia el baño para lavarme la cara. Cuando estoy frente al espejo puedo ver que tengo un moratón en la frente a la altura de la ceja izquierda. De pronto me viene a la cabeza aquel reportaje de los sueños, pero, lo que me ocurre a mi es algo distinto, no es un sueño profético, sino lo que sueño, me va ocurriendo en la realidad.
A la hora del almuerzo mi padre me explicó que algunas veces sueñas cosas que te están pasando y que lo de mi golpe seria que me golpee la frente contra la cabecera de la cama o algo y que a causa del golpe soñé que me golpeaban la cabeza. Esto me tranquilizo bastante pero la tranquilidad tardaría poco tiempo.
Esa misma noche, soñando que me encontraba en un gran campo de naranjas, de repente algo se mueve entre los árboles, yo salgo corriendo lo más rápido que puedo pero esa cosa corre más que yo y de pronto de entre los árboles se abalanza sobre mí un enorme jaguar que de un zarpazo me rasga la cara, me despierto y sobre mi pecho se encuentra el marco de madera de la fotografía que estaba en la mesa de noche, como diablos había llegado eso hasta aquí, pensaba yo, con los cristales de la foto en mi cara, y la almohada llena de sangre, me levanto y me dirijo al baño, mi madre asustada se levanta por el ruido y me cura las heridas en el lavabo.
Mi padre me lleva en el coche a urgencias por que los cortes eran bastante profundos. Al llegar al centro me atendieron rápidamente, y cuando me sacaban la camisa, para ver si tenía alguna cortada, vieron el amuleto en mi pecho, desconcertados, de por qué yo tenía eso encima, le dieron el amuleto a mi padre él se lo guardo en el bolsillo del pantalón, mientras, a mi me curaban las heridas de la cara. De madrugada volvimos a casa pero no me atreví a acostarme por miedo a que me volviese a pasar algo.




Mientras yo veía la tele mis padres se quedaron durmiendo.
A la mañana siguiente los gritos de mi madre me levantaron del sillón,
subí rápidamente las escaleras y al llegar al cuarto de mis padres
encontré a mi madre llorando y mi padre tumbado en la cama, yo me quede petrificado, mi madre me miro y yo baje corriendo las escaleras,
cogí el teléfono y llame al 112 casi no articulaba palabra, cuando me contestan les digo que mi padre está mal y que está tirado en la cama y no se levanta, me piden la dirección de mi casa y me dicen que vendrán rápido. Cuando llega la ambulancia suben apresuradamente por la escalera y atienden a mi padre pero...
Diagnosticaron que mi padre está muerto, mi madre se echa sobre el cuerpo de papa y no para de llorar y gritar, porque, porque te lo has llevado, gritaba mi madre entre llantos.
Yo impotente de ver a mi padre muerto, y no poder hacer nada, entre lágrimas veo en la mesa de noche el amuleto, de repente, una chispa se enciende dentro de mi cabeza.
Ese amuleto, desde que lo tengo no ha causado más que problemas, mis accidentes y ahora la muerte de mi padre, todo por culpa de ese amuleto.
Cogí el amuleto y salí de casa con los gritos de mi madre a mi espalda, encuentro una huerta y se me ocurre enterrarlo allí.
Si este será un buen lugar para enterrar este amuleto que no ha hecho más que causar desgracias, con razón estaba tirado en el suelo el día que lo encontré. Mi padre está muerto, y ahora no puedo hacer más que enterrar este diabólico objeto para que nadie pueda sufrir sus consecuencias
nunca más.

Dos meses han pasado ya, pero el recuerdo de mi padre todavía perdura en nosotros, cada vez que comemos nos acordamos de él, cada vez que salimos a la calle nos acordamos de él. Yo lo he pasado fatal todo este tiempo, pero he tenido que sobreponerme a la situación porque ahora soy el hombre de la casa y tengo que ser fuerte por mi madre.
Estoy viendo la tele después de otra cena mas sin mi ya fallecido padre y en las noticias están poniendo una noticia de una gran epidemia que azota la zona, una intoxicación por comer alimentos en mal estado.
La gente muere por intoxicación al comer comida de una huerta ecológica de la zona. Yo quede impresionado, porque de pronto, vi las imágenes, me doy cuenta de que es la misma huerta en la que enterré el amuleto.

Decido ir sin que nadie me vea en plena noche, para intentar encontrar el amuleto, para destruirlo definitivamente.
Cojo una pala del garaje de casa y voy sin que nadie se entere al huerto.
Me paso horas cavando en esa dichosa huerta intentando encontrar el amuleto pero 3 hectáreas de tierra no son tan fáciles de cavar en una noche.
Intento recordar el sitio aproximado donde deje el amuleto pero a causa del tiempo puede que se haya cambiado de sitio o que se haya enterrado aun más.
Amaneciendo me voy a casa sin haber encontrado el amuleto. Tengo que esperar a que se haga de nuevo de noche para encontrarlo.
Vuelvo sin que nadie me vea con la pala a intentar encontrar el amuleto.
Empiezo a cavar en una zona q la tierra es blando, a medida que cabo la tierra es aun más blanda y como si se apartase la tierra en un gran socavón se encuentra el amuleto. Aliviado lo cojo y me largo de allí, al llegar
a casa, me pasan por la cabeza muchas cosas, la que me resulto más adecuada para acabar con el amuleto, era quemarlo, así que lo eche al fuego en la chimenea de la casa, feliz por creer que había salvado a mucha gente y vengado la muerte de mi padre me fui a dormir.
Diez horas más tarde, fueron hallados los cuerpos de una madre y su hijo, que yacía en su casa tras morir, por una intoxicación a causa del humo respirado, desprendido por la chimenea. La ciencia forense determino que la causa de la muerte fue el haber respirado los gases mientras dormían.
Los restos de sustancias toxicas encontradas en los pulmones de la madre y su hijo no pudieron ser identificados, la policía cerró el caso determinando que la causa de la muerte debió de ser por haber arrojado algún producto tóxico a la hoguera.

martes, 15 de febrero de 2011

Barlowintou, 31 de Octubre de 1973.

Estoy que no quepo de gozo. Hoy es mi día favorito del año, porque puedo mostrar mi personalidad tal y como es, como el zombie que siempre he sentido que soy. Incluso cuando camino, a veces e involuntariamente, lo hago como arrastrando una pierna y algo encorvado. Tengo la piel muy pálida, mi comida favorita es la carne, no soporto las verduras ni las hortalizas, siempre ando como dormido, tengo unas ojeras espantosas porque tengo insomnio,… en fin, soy lo que siempre he amado. Siempre desde pequeño me encantaron los zombies.
En breves momentos voy a salir mis amigos. Nos vamos a disfrazar cada uno de un personaje de terror y vamos a ir asustando a la gente, incluso tenemos planeado ir al viejo cementerio de nuestro pueblo. Mi amiga Nati irá con su jersey de rayas rojas y negras, su sombrero y sus cuchillas, ella será Freddy Kruger. Luis, con sus colmillos y su capa, el Conde Drácula. Damián, con su máscara blanca y su motosierra, será Jason Voorhes, y yo, como no podía ser de otro modo y siguiendo mi tradición de todos los 31 de octubre, con mi ropa ensangrentada, mi cara llena de cicatrices y de heridas, y mis raros andares, un zombie. Esta noche va a ser genial.
Justo cuando iba a salir de casa, me llamo mi madre. Me dice que tenga cuidado y que sea responsable, dice que en Halloween anda mucho loco suelto y unas cuantas cosas más. No sé porqué le gusta tan poco Halloween.




Después de mucho caminar y ver mucho niño disfrazado intentando asustarme, llegué a la plaza, donde se encontraban mis amigos. Tras mucho debate, conseguimos ponernos de acuerdo y decidimos ir al viejo cementerio.
Allí estábamos, comiendo las golosinas que nos dieron las viejas a las que les tocamos la puerta, aunque había mucha tacaña suelta... a una de ellas, le pedimos caramelos, y nos dijo “aaah no mi niño, yo ya no tengo tiempo para esas cosas, y con la pensión no me da para caramelos”, desde luego... en fin, nos pasamos media noche allí de juerga, para muchos sería el lugar menos apropiado, pero para nosotros era el mejor, todos compartíamos el gusto por lo siniestro y lo macabro.




De repente, bajo mis pies el suelo empezó a moverse y vi salir una mano del suelo. ¡No me lo podía creer, algo debimos de hacer, que despertamos a los que dormían plácidamente!
Empezaron a levantarse “caminantes” y se movían, como si no estuviéramos allí, hasta que de repente, una mujer que me resultaba conocida se dio cuenta, y comenzaron a perseguirnos. Más que asustado, yo estaba fascinado, hipnotizado contemplando aquel espectáculo. Nati me dijo que corriera, pero estaba paralizado. Damián me agarró del brazo y salimos corriendo sin mirar atrás. Fuimos todos a mi casa, por lo que mi madre se quedó sorprendida. Decidimos contarle lo que había pasado. Después de una buena regañina, y de mucho gritarnos por la idea de ir al cementerio se quedó en silencio, y lo único que dijo fue:
No, otra vez no…
Todos nos quedamos mirándonos en silencio, y luego me miraron a mí. Le pregunté a mi madre que qué había ocurrido. Dijo:
Tal día como hoy, hace veinte años, sucedió que, unos chavales como vosotros también fueron al antiguo cementerio, aunque por aquel entonces, estaba casi recién construido. Algo debieron hacer, que al día siguiente, cuando todo el mundo despertó, las calles estaban plagadas de caminantes. Nos dijeron que debíamos abandonar Barlowintou, pero el cuánto el problema se solucionó, y nadie supo nunca el cómo, volvimos porque teníamos todas nuestras vidas aquí. Aunque muchos dijimos que había que destruir el cementerio, no nos hicieron caso, y como hace dos décadas, otra vez , han despertado los caminantes.




lunes, 14 de febrero de 2011

El chico de la máscara


Como todos los días me levanté a las 7:30 con mi novio al lado. Fue una noche movida, tuvimos que ir a un velatorio de una abuela de un amigo, que se había muerto ese mismo día. Cuando estábamos en el velatorio sentí una cosa muy extraña, como si alguien intentase agarrarme. Me levanté de la silla y fui a sentarme en el banco que estaba fuera. Cuando me senté noté como si alguien estuviera al lado mío. Entonces llamé a mi novio para que saliera para fuera haber si el también notaba esa presencia rara. Cuando salió dijo que quien era el chico ese que estaba al lado mío. Y cuando miré a la izquierda mía había un chico algo extraño, con una máscara puesta. Le pregunté quién era pero no me contestó. Cuando se intentaba quitar la máscara, llegó el amigo de mi novio. Pero cuando miré haber si se había quitado la máscara ya no estaba. Mi novio y yo le dijimos al amigo que nos íbamos porque teníamos algunas cosas que hacer. Cuando llegamos a mi casa eran las 2:17 de la mañana, me fui a bañar y cuando terminé de bañarme mi novio ya estaba dormido. Me acosté al lado de él y cerré los ojos. Estuve pensando en el chico de la máscara, sabía que la abuela del amigo de mi novio no era. No sabía que pintaba ese chico allí en ese velatorio con esa máscara puesta. Intenté dormirme pero de repente se encendió la televisión. Mi novio se despertó y me pregunto que para que la había encendido. Yo le dije que no la había encendido y de repente salieron unos hombres con unas máscaras, no se escuchaba nada, parecía como si estuviesen matando a un cuervo o algún pájaro negro. Apagué la televisión y encendí la luz. Mi novio y yo estuvimos hablando un rato del chico de la máscara que habíamos visto en el velatorio. Y de repente apareció. No dijo absolutamente nada, sólo intentaba quitarse la máscara. Como no podía mi novio quiso ayudarlo pero el chico se apartó. Yo le pregunté varias cosas a las cual no contestó. Le dije que si quería que lo ayudase y asintió con la cabeza, le pregunté que a qué y me dijo con voz algo ronca:-A llegar hasta ese lugar.
No dijo nada más, le pregunté qué a que sitio, pero no decía nada más, parecía que estaba como asustado, como sí alguien lo estuviese siguiendo, miraba a todos lados. No quería decir más nada, por mucho que le preguntases no te decía más palabras. Mi novio arto de la bobería que se tenía encima, se acercó a él para quitarle la maldita máscara otra vez. Esta vez el chico no se apartó pero cuando se quitó la máscara nos dimos cuenta de que era un amigo de mi novio que había muerto hacía muy poco tiempo con una máscara de gas puesta. Después nos fuimos dando cuenta de muchas más cosas, y por lo menos el chico hablaba más. Conmigo no hablaba, pero con mi novio sí. Mi novio le estuvo preguntando muchísimas cosas a lo que él las contestó todas. En una de ellas le preguntó que quien era el que le estaba siguiendo, pero cuando mi novio se despistó un momento, se fue. Estuvimos un rato hablando de ese amigo, del cual mi novio nunca me había hablado de él. Nos acostamos a dormir.
A la mañana siguiente él se fue a trabajar y yo al colegio. En el colegio no me pasó nada extraño, pero a mi novio en el trabajo sí. Todas las cosas que él tocaba al rato o se caían al suelo o salían volando. Estuvimos toda la tarde juntos pero el amigo no aparecía, fuimos a dar una vuelta a Los Sauces y en medio de la carretera se nos apareció. Mi novio dio un volantazo y nos fuimos contra una cuneta. El coche quedó destrozado. A nosotros no nos pasó casi nada, unos arañones en la cabeza y poco más. Cuando estábamos en el hospital apareció otra vez, y nos pidió perdón por lo que había hecho. El chico nos dijo que estaba muy solo y quería llamar nuestra atención. De repente nos dijo que había visto alguien llamándolo hacia una luz rara. A lo que él la siguió y nos dijo que fuéramos muy felices.

lunes, 7 de febrero de 2011

Lanzarote


Yo estaba en Lanzarote en el día 25 de 2010 cuando una noche empezó una tormenta de agua, truenos y relámpagos cuando sentí un estruendo y me tembló la casa y vi como el agua comenzó a entrar por debajo de la puerta yo asustado comencé a intentar llamar a mi familia para contarles lo que estaba pasando y que debería de a ser pero no había luz y el móvil se me quedo sin batería y como no podía evitar q entrase más agua Cogí una manta y la coloque en la rejilla de la puerta pero era imposible de que dejase de entrar y subí para la azotea corriendo y vi como las alcantarillas habían reventado y como el nivel del agua aumentaba y la gente desesperada achicaban agua de sus casas pero fue un fracaso el menos de 15 minutos aumento más de medio metro . Y ya no podía ha ser nada y vi como todos los electrodomésticos se me estaban cubriendo de fango y excrementos.
Durante ese día no dormí nada con temor de que me pasase algo a mí y a mis vecinos pero no hubo fallecimientos durante la inundación pero eso me marco para toda la vida y ahora escucho truenos y como chocan las gotas de agua en la ventana y en viento como choca en mi ventana y en la puerta y no puedo dormir y me pongo a llorar y tiemblo y me da fiebre.
Y cuando me consigo dormir me viene la angustia de aquel día
Que parecía tan tranquilo y acabó en una desgracia tras esa tormenta que arraso con tuvo el municipio de san Bartolomé.

Los camellos de Lanzarote


Ese día había muchos turistas pero a las ocho mi dueño y yo nos íbamos pero llego un turista y nos ofreció doscientos euros por darle un paseo pero yo como todo camello estaba cansado después de cargar tantos turistas pero claro tuve que cargarlos asimos un par de km y volvimos ya que se estaba haciendo de noche cuando íbamos llegando a Arrecife.

Espeso a tronar y a caer unas chispitas de agua cuando iba llegando al establo espeso a llover más a las dos horas se empezó a inundar todo y yo para salvarme empecé a nadar me encontré gente nadando y me los puse al hombro todos los camellos empezaron a sacar gente y a ir a los lugares altos y llegamos a las montaña del camello y pasemos la noche allí.
Barias horas después las alcantarillas ya habían estallado y había muebles por todos sitios y muchos objetos todo menos dinero mucha gente resulto árida por querer volver por sus cosas
Al día siguiente bajemos a arrecife a salvar algo si hubiera quedado algo pero las alcantarillas se había llenado todo de excrementos y no olía nada bien.
Bueno no hubo murtos que es lo importante pero si muchas pérdidas materiales. Si otros lo pasaron peor porque los cocodrilos del zoo se habían escapado y aún se buscan barios animales perros y cabras pero nadie las busca están ocupados limpiando sus casas.